24 de julio de 2010

Convulsión febril: una historia real.

Posted by debymigue | 24 de julio de 2010 | Category: |

Convulsión febril: una historia real.

Un episodio nunca esperado

Uno de los momentos mas difíciles y angustiantes para un padre es presenciar una convulsión en un hijo. Saber deque se trata y que conducta seguir ayudara a enfrentarla adecuadamente.

Que forma mejor de explicar sino a través de un testimonio -seguramente bien conocida por quien ha tenido que padecerla- que ocurre y de que manera actuar cuando un niño presenta una convulsión febril.

¡Mi hijo no respira...!

Una mujer joven con su rostro desencajado sale corriendo de su casa con un niño en brazos. Sube a un taxi. Grita: ",-Al hospital! ,-Al hospital! Por favor, mi hijo no respira" El niño tiene los ojos abiertos y la mirada fija hacia arriba, "como mirando sin mirar"; sus labios están morados y tiene sacudidas bruscas de brazos y piernas. La madre intenta ayudarlo y trata de hacerle respiración boca a boca.

Llega a la guardia del hospital. Una enfermera recibe al pequeño y lo lleva a la sala de procedimientos. La madre, angustiada, llora y trata de ver a través de la rendija de la puerta que esta pasando con su hijo. No entiende nada. Llega el padre y trata de tranquilizarla, pero el tampoco comprende lo que ocurre.

A los pocos minutos se acerca la doctora que había atendido al niño. "Bueno, quédense tranquilos que Juan esta bien -les dice-. Presentó una convulsión febril y, cuando llego a la guardia ya estaba cediendo. Se encuentra bien", insiste la doctora. "Como sucede habitualmente después de una episodio convulsivo, esta dormido. Pueden verlo." Los padres siguen sin entender lo que les esta pasando; no pueden pre-guntar nada.

"No se asusten -les advierte la doctora-. En una vena del brazo, tiene colocada una pequeña aguja con una tubo por la que le pasa suero y una medicación. Tiene, además, una fina sonda por la nariz, que se coloca para evitar que vomite, y una mascara que le aporta oxigeno. Todo esto lo ayuda a recuperarse mas rápido, quédense tranquilos porque el niño esta fuera de todo peligro."

La causa: una otitis aguda

Los padres, ahora mas serenos, le cuentan a la doctora que su hijo, de 2 años, comenzó con fiebre al mediodía y le administraron un antipirético. Durante la tarde había estado bien, jugando, aunque algo mas decaído. La madre había pensado que, si la fiebre se volvía a repetir, consultaría con el pediatra. Al despertarse de una breve siesta, lo noto muy caliente, tenia 39,5 C y, cuando estaba por hacerle un baño antitérmico, se puso duro y rápidamente empezó con sacudidas.

A partir de entonces, solo recuerda el momento en que iba en el taxi pensando que su hijo se moría. Cuando aun no había transcurrido una hora del ingreso del niño en el hospital, llego el pediatra de cabecera y fue informado por la medica de guardia de todos los hechos. Juntos volvieron a controlar a Juan quien, rápidamente, reconoció a su medico. Como era habitual, el niño se dejo revisar, inclusive los oídos, y era ay donde se encontraba la causa de su cuadro febril: una otitis media aguda.

Como Juan se recupero rápidamente, ya no hizo falta ni el suero, ni la sonda, ni el oxigeno y, por ese motivo, empezaron a preparar todo para regresar a casa. Ahora si mucho mas tranquilos.

"La fiebre se debe a esa otitis que, si mal no recuerdo, es el segundo episodio que Juan presenta en este invierno -comenta el pediatra mientras acaricia la cabeza de su pequeño paciente-. Para tratarla, vamos a tener que darle un antibiótico tres veces por día, durante 10 días, y un antipirético durante el tiempo que permanezca con fiebre. De cualquier manera, me llaman hoy a la noche y me cuentan como van las cosas y ya les diré cuando nos volveremos a ver."

Mientras lee la receta con el nombre del antibiótico, la madre reconoce que es el mismo que el medico le había indicado en un episodio previo de otitis. "Pero, doctor -ahora pregunta el padre- y esto de la convulsión?"

"Bueno, esta convulsión me consecuencia del cuadro febril.""Entonces, si sigue con fiebre puede volver a repetirla", responde preocupado el padre. "A esto quería llegar -comenta el pediatra-. Es raro que repita pero, por las dudas, además de lo que les indique mientras le dure la fiebre, van a tener que darle este medicamento que contiene diazepan: en forma de supositorio. Como vamos a mantenernos en contacto, yo les diré cuando interrumpirla."

No confundir con epilepsia

"Doctor, esto que tuvo Juancito, "¿es un ataque de epilepsia?"- pregunta el padre con un tono que es mezcla de miedo y de vergüenza-. "No. La epilepsia es una enfermedad que se caracteriza por presentar convulsiones repetidas sin fiebre, y Juan tuvo una convulsión con fiebre. Son dos cosas diferentes. Y, si bien se manifiestan de la misma manera (con sacudidas o poniéndose duro), no son la misma cosa. "De todos modos, vamos a hacer una consulta con un neurólogo infantil que tiene mucha experiencia en este tipo de problemas y con el despejaremos cualquier tipo de duda que pudieran tener."

En el consultorio del neurólogo

Un mes mas tarde, ya Juancito totalmente recuperado y sin medicamento, los padres consultan al neurólogo infantil. Durante el viaje al centro de la ciudad, ninguno había pero ambos recuerdan el episodio que los hizo conocer la guardia del hospital del barrio por primera vez. Pero, ¿eso de ir a consultar a un neurólogo? Ellos lo ven tan sanito a Juan. ¿Que estudios le indicara? ¿Tendrá que tomar algún medicamento toda la vida como una vecina les había comentado?

Muchas preguntas -como las cuadras que van atravesando- les pasan por la cabeza a toda velocidad. En un momento, la madre piensa en voz alta: "¿Que chicos van al neurólogo infantil? Y otra vez se instala el silencio, solo interrumpido por el suave ronquido de Juancito que descansa placidamente.

La primera sorpresa que tuvo la joven pareja cuando llego al consultorio del neurólogo infantil fue ver a los chicos que correteaban por la sala de espera. No había duda de que era un medico de niños, por la decoración y los juguetes desparramados por todos lados.

Uno de los chicos era algo mas grande que Juancito y estaba armando algo con bloques. Enseguida se acerca al recién llegado, lo toma de la mano y lo lleva a jugar con el

Juancito miraba a los padres y, al ver a su madre sonreír, siguió jugando. También había una niña haciendo los deberes. Tendría entre 9 y 10 años. Su madre leía una revista dominical. El otro era un niño en una silla de ruedas que estaba muy preocupado por no llegar a la fiesta de cumpleaños de un compañero de la escuela. De una de las habitaciones salio uno con la cabeza mojada saboreando un chupetín. Por el comentario de la secretaria, se le había realizado un electroencefalograma.

Luego de una prolongada espera, Juan fue llamado por su nombre y pasaron al consultorio. El especialista realiza un minucioso interrogatorio, tanto de la convulsión como sobre otros antecedentes del niño y de la familia (nunca pensaron los padres que les podían hacer tantas preguntas). También reviso a Juan mientras jugaba con el

Entre los seis meses y los tres años

"En primer lugar, quiero decides que estoy de acuerdo con el diagnostico del pediatra y con lo realizado en la guardia del hospital -explico el neurólogo (previamente, los padres le habían entregado una nota del medico de Juan)-. Pero quiero, además, hacerles unos comentarios que probablemente respondan a muchas de las preguntas que ustedes se hacen.

"Decimos que un niño ha padecido una convulsión febril cuando esta se presenta asociada con una enfermedad febril. Las convulsiones de este tipo son relativamente frecuentes. Entre el 2 y 4 por ciento de los niños menores de 5 años las padecen. La edad mas común de aparición es entre los 6 meses y los3 años y este es el factor predisponente mas importante. También hay que tener en cuenta los factores genéticos, ya que el 24 por ciento de los padres de niños que presentan convulsiones febriles, las han padecido.

"Finalmente, la fiebre es el factor desencadenante. Pero hasta hoy no esta bien definido si es la rapidez del ascenso de la temperatura o es la temperatura máxima la que las produce. Tendrán que estar mas atentos a las infecciones virales del tracto respiratorio superior y a las otitis medias agudas, puesto que estas son las causas mas frecuentes del cuadro febril", les dijo el especialista, mientras escribía algunos de estos datos en una receta.

¿Se volverá a repetir?

El mayor problema de la convulsión febril es que se vuelva a repetir. La posibilidad de padecer un segundo episodio es de entre un 30 y un 40 por ciento, y los niños de mayor riesgo son: aquellos que la padecieron antes de los 12 meses, o presentaban un trastorno neurológico previo, los que tuvieron una primera convulsión prolongada que se repitió durante el mismo cuadro febril, aquellos que sufrieron una convulsión que, en vez de comprometer todo el cuerpo, estuvo localizada en algún sector: una brazo, una pierna, etcétera.

"Como vemos, en el caso de Juancito -menciona el doctor-, el episodio que presento no estaría dentro de aquellos de alto riesgo de repetición, por lo tanto, el medicamento que le indico el pediatra me parece el adecuado. Es decir que cada vez que el niño padezca fiebre (mas de 37,5 C), además del antipirético, le van a administrar diazepan. Un aspecto importante a re-marcar es la duración del tratamiento. Se recomienda que este sea administrado mientras dure el cuadro febril pero no mas de tres días. Vamos a mantener esta conducta durante un año.

"Por ultimo, y antes de escuchar sus preguntas, les quiero comentar que la mayoría de los padres que presencian la primera convulsión en su hijo piensan que el niño se muere. Sabemos que esto no ocurre. En caso de repetir el episodio yo se que es difícil pero traten de mantenerse calmos y no correr. Deben colocarlo de costado, aflojarle o sacarle la ropa y refrescarlo. La mayoría de las convulsiones ceden en forma espontánea y, si ven que el episodio se prolonga por mas de 7-10 minutos, hay que trasladar al niño a un hospital y consultar siempre con el pediatra."

A Juancito se le realizo posteriormente un electroencefalograma, cuyo resultado fue normal, repitió tres episodios febriles y, de acuerdo con lo indicado por el pediatra, se le suministro diazepan y no presento convulsiones. Actualmente concurre a colegio y se desempeña normalmente.

Tienen posibilidad de padecer un segundo episodio:

• aquellos niños que la presentaron antes de los 12 meses.

• quienes teñían un episodio neurológico previo.

• los que padecieron una primera convulsión prolongada que se repitió durante el mismo cuadro febril.

• aquellos que sufrieron una convulsión que, en vez de comprometer todo el cuerpo, se localizo en algún sector; un brazo, una pierna, etcétera.

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