16 de septiembre de 2010

¿Miedo a envejecer?

Posted by debymigue | 16 de septiembre de 2010 | Category: |

¿Miedo a envejecer? “Nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos.” (George Christoph)

Tenemos miedo a envejecer, sentirnos viejas y llegar a ser consideradas viejas. Pero el tiempo es inevitable para todas, y más vale aceptarlo y disfrutarlo plenamente.

Tan pronto nacemos nos matriculamos en la universidad de la vida, podemos contar entre nuestros mentores a muchas personas que serán parte fundamental e importante en nuestra formación, contamos también con el maestro tiempo que no se detiene y a su paso va dejando crecimiento, sabiduría, y una gama de historias unas bonitas, otras feas que van formando una vida, muchas de nosotras envejecemos y los años van dejando surcos, señal de la vejez corporal, aun así, podemos encontrarnos con personas que han envejecido, pero no han madurado.

El viejo, es viejo cuando se radicaliza en sus propias ideas, antiguas, arcaicas y se cierra a las cosas nuevas, porque lo nuevo le asusta: se es vieja cuando pensamos sólo en nosotras mismas, cuando pensamos que lo merecemos todo y nos olvidamos de los sentimientos de los demás y dejamos de luchar. Porque según el viejo, otros deben de luchar por ellos, se ampara en experiencias pasadas, se le olvida que la vida es mejor comprendida cuando miramos hacia nuestra propia historia, encontramos algunas respuestas cuando miramos hacia atrás, pero se podría vivir mejor si miramos hacia adelante, hacia un futuro que a lo mejor no alcancemos, pero quedará como herencia para las próximas generaciones.

Un famoso cantautor dice muy acertadamente: “no le quite años a su vida, póngale vida a los años” y esto lo podemos conseguir si disfrutamos la llama que arde en los ojos de los jóvenes, si les brindamos la luz de nuestros ojos para guiarlos en lugar de criticarlos o de pretender que piensen y actúen como nosotras, si en lugar de sentarnos apaciblemente a repasar lo que fuimos, nos ocupáramos en buscar lo que aún podemos ser y hacer, nos daríamos cuenta que seguimos creciendo y envejeciendo si, pero con sabiduría que se acrecienta día a día, y crecer y envejecer con sabiduría no es envejecer.

Son muchas las cosas que nos hacen ver que no existe una edad que nos clasifique como viejos, pero sí podemos nosotras mismas crear la edad en nuestra mente, en nuestro actuar, en nuestra forma de pensar; a muchas personas les preocupa envejecer, pero es mucho más preocupante ser vistos como viejas, no creer en la edad no es necesariamente no aceptar que hemos envejecido, es que si se tiene vida, nos da muy poco tiempo para pensar en los años mozos que se fueron, que se esfumaron, pero en cambio dejaron el producto de esfuerzos, beneficios y consecuencias de un trabajo arduo y constante que nos impidieron ver con claridad como los años pasaron por nuestro lado.

Podríamos asociar el miedo a envejecer con ideas equivocadas que nos hacemos acerca de la vejez, algunas de esas ideas nos llevan a pensar en ella como una etapa negativa de la vida, nos da miedo envejecer y ni nosotras mismas sabemos las razones excepto el miedo a perder la lozanía y la frescura en la mujer, así como la fuerza física en un hombre. Aun así, nos contradecimos cuando pensamos en la muerte, no nos gustaría morir jóvenes, pero nos da miedo llegar a viejas, no podemos tampoco negar que existen pros y contras en la vejez, pero muchos de esos contras los podemos evitar, tratando de que no sea una etapa de miedos, sufrimientos y hasta de abandono de nuestros seres mas amados.

Es labor de quienes aún no hemos llegado a la vejez, velar por que los mentores, los sabios de nuestra familia y de nuestro entorno, que se sientan cómodos, motivándolos y convencerlos que si son capaces y que sí vale la pena, tratando de sacarlos de su propio convencimiento “no puedo o no vale la pena” al hacerlo estamos preparándonos para que al llegar a la tercera edad, la gente menuda que aprendió por ejemplos, nos trate a nosotros sus padres durante la vejez, como nos vieron tratar a sus abuelos.

Y algún día, cuando nuestros cabellos con las señales del tiempo, de los años vividos, cuando ya nuestros ojos cansados no nos den más permiso para leerles a nuestros nietos los cuentos de hadas que los hicieron soñar, podremos mecer nuestra vejez al arrullo de risas, alegrías, enseñanzas, ejemplos y el amor, que les hemos dejado por herencia, nos daremos cuenta que no hay razón para temerle a envejecer, después de todo, nadie nos prometió la juventud ni la vida eterna.

No le temas a la vejez.

Con el cariño y respeto de siempre: Amanecer cautiva del amor.

Sin miedo a envejecer

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